Las paredes, a pesar de su grandeza, le estrechaban vagamente las manos, ya sin ninguna otra clase de alternativa, a su sombra que se hallaba a punto de ser arrasada y despedazada por una exhalación de luz potente, inacabable. Parecía procederle de sus pies que en ciertos momentos le eran cristales frágiles al cansancio, su supervivencia. Sin embargo, en ausencia de aquellas paredes que al menos le detenían en parte, su sombra hubiese muerto diseminada sobre algún suelo rugoso que por fortuna inexistía.
La forma por la cual opto responder hacia los hechos es trasladar los mismos en palabras y publicarlas a través de Internet para luego desaparezcan o se mantengan intactas sobre un manto invisible de incompetencia y quietud. Con ustedes: la anti- militancia.
Exterminio pandálico
Lanzado a despilparrafearse en el aire por Poncio Lucas Márquez
Luego de que los pájaros hayan retornado hacia tu aire, al igual que recobraste aquellas gotas de respiración que te permiten vivir y en un pasado se expandieron hasta desaparecer por completo, hacerse cenizas y abandonarte en el sofoco del encierro, no significa que no debas deshacerte de alguno de ellos; pues, alguno querrá seguramente posar sus patas sobre tus manos y rosar tu dulce piel a la espera de una caricia, por lo que será conveniente que lo espantes, ya que de hecho uno de ellos ocupa un lugar en tu dedo índice y deseás no quitarlo de éste.Aquel pájaro que querrá ser capaz de lograr obtener un lugar en el espacio que comprenden tus dedos, presiente que no es favorable acercarse hacia tu piel y, por tanto, permanece en su vuelo. Para ello, es necesario olvidar que podría entretejer una vida y así anidar sobre la palma de tu mano. Y para ello, además, el pájaro deberá morir a pocos minutos de haber permanecido volando sin sentido alguno. Lo importante no es su muerte; una muerte más para el pájaro que hiere aún más consumiendo y saboreando la variedad de gustos del dolor. Lo importante es el olvido que corresponderá ser cumplido.
